A la conquista de la fortaleza de Gormaz

Berlanga de Duero

Segunda ruta con salida y regreso en Berlanga de Duero. Esta vez, de unos 40 kilómetros de longitud.

Desde su típica plaza castellana, con sus balcones de forja y sus soportales, sujetos por columnas de madera, iniciaremos nuestro camino, que va a transcurrir en las proximidades del Río Duero en todo momento.

Salimos dirección noroeste, y tras pasar por debajo de la puerta de Aguilera, cruzamos la carretera.

Continuamos recto unos 250 metros más y tomamos el camino que sale a nuestra derecha y que nos llevará hasta nuestra primera parada, Aguilera, un pueblo de apenas una quincena de habitantes, pero que ¡¡¡ya veréis qué bonito!!!.

Los dos primeros kilómetros son prácticamente de subida para luego disfrutar de una agradecida bajada.

Aguilera

Ya en Aguilera, a la altura de la carretera nos encontramos el lavadero, con sus paredes de adobe, su cubierta de madera y teja, y abierto sólo por la parte frontal.

Subiendo hacia lo alto del pueblo, nos encontramos con algunas bodegas tradicionales a nuestra derecha… y finalmente llegamos a la iglesia de San Martín, un magnífico ejemplo del románico rural soriano, restaurada hace unos años.

Su construcción que se inició a mediados del siglo XII, está formada por una nave única, presbiterio y ábside semicircular. En la fachada Sur, la portada y la galería porticada son las joyas de la Iglesia.

Esculpido en una de las piedras que unen uno de los vanos de los arcos, encontramos una figura muy curiosa.

Se trata de un tablero de Alquerque, que era un juego muy popular en la Edad Media, parecido a las tres en raya y del que ya hacía mención el Rey Alfonso X El Sabio en su obra “Libro de los Juegos”.

Continuamos nuestro camino, saliendo del pueblo hacia el oeste, por el camino que comunica Aguilera con Morales.

Cruzamos el Río Talegones, y a unos 300 m más adelante, giraremos hacia la derecha buscando la orilla sur del Río Duero.

Sabina La Pica

Ya en paralelo al Duero, a la izquierda de nuestro camino, en lo que en su día fue un tramo de cañada, nos encontramos con una maravilla de la naturaleza, la Sabina la Pica.

Se trata de una impresionante sabina albar. Este ejemplar es espectacular por sus medidas (19 m de altura, 12,5 m de anchura de la copa y 4,5 m de circunferencia del tronco), y por su antigüedad (unos 400 años). También destaca por su porte en forma de columna, poco común en este tipo de árboles.

Medio kilómetro más, y llegamos al Alto de la Mina, que nos regala una bonita vista a la derecha hacia un pequeño meandro que forma el Río Duero en esta zona.

Morales

Apenas un kilómetro más y la pequeña localidad de Morales aparece frente a nosotros.

Cruzamos el pueblo por las afueras hacia el oeste, pasando junto a un típico palomar de planta circular. A unos 100 metros a nuestra izquierda, dejamos la zona de bodegas del pueblo.

Seguimos hacia el oeste, ahora con dirección hacia Recuerda.

Nos quedan hasta allí unos seis kilómetros, la mitad de subida y de bajada la otra mitad, pasando primero por una zona de campos de cultivo y después, por una zona de monte con predominio de sabinas y enebros.             

Recuerda

A un kilómetro de Recuerda, tras desviarnos a la derecha, llegamos al barrio de bodegas del pueblo, que se conoce con el nombre de La Ciudad de la Alegría y que me parece de lo más acertado.

En este paraje, de unas dos hectáreas de superficie, se alinean más de un centenar de bodegas y algún lagar entre pequeños viñedos, formando un conjunto etnográfico espectacular.

Continuamos hacia Recuerda, uno de los pueblos más grandes que hoy visitamos.

Prácticamente llano, destaca ya desde lo lejos, la iglesia parroquial de San Bernabé, que mezcla los estilos gótico y barroco.

A las afueras del pueblo, hacia el norte, llama también nuestra atención un palomar por su encalado blanco y su buen estado de conservación.

También son muy características de aquí, unas típicas cercas, que construidas en piedra o adobe para cerrar fincas o corrales, se protegían del agua con una cubierta vegetal, en este caso de pequeñas ramas de sabina.

Salimos de Recuerda hacia el norte, siguiendo el Camino del Cid, y vemos a lo alto, justo enfrente nuestro la impresionante Fortaleza Califal de Gormaz, nuestra próxima parada.

Gormaz

Cruzamos el Río Duero por un bonito puente de origen Árabe, y atrocharemos continuando recto aprovechando el sendero GR que sube hasta Gormaz justo enfrente del puente.

También se puede continuar hacia la derecha, siguiendo el Camino del Cid para llegar a Gormaz por el este. Esta opción es más larga, pero más asequible.

Seguimos subiendo, ahora ya por la carretera y enseguida nos encontramos a la derecha un palomar, y un poco más adelante, también a la derecha, la ermita románica de San Miguel. En ella se pueden admirar unas pinturas murales realizadas con la misma técnica que las de la cercana ermita de San Baudelio.

Por fin llegamos a la impresionante Fortaleza Califal de Gormaz, que con algo más de 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, es la cota más alta de esta ruta.

Declarada como Monumento Nacional, se la considera la más larga de Europa.

Construida por los árabes en torno al 960, este enclave junto al Duero, fue uno de los más estratégicos y más codiciados por musulmanes y cristianos durante la reconquista.

Pasó de unas manos a otras en numerosas ocasiones, hasta que Fernando I la conquistara definitivamente para los Cristianos, y se la cediera al Cid Campeador, el que sería su alcaide.

Desde aquí podemos disfrutar de unas vistas espectaculares en cualquier dirección.

Iniciamos la segunda parte de la ruta bajando hacia Gormaz, bien por la carretera (más sencillo) o bien por la senda que sale a la izquierda antes de llegar al parking (más técnica).

Ya en Gormaz, pasamos primero junto a la Iglesia de San Juan Bautista , y después, en la Plaza Mayor, vemos el Rollo de  Justicia, construido en el siglo XVIII, cuando la Villa de Gormaz era la capital de la Comunidad de Villa y Tierra de Gormaz.

En el pueblo hay un par de bares y alguna fuente por si queremos tomar algo o rellenar los bidones de agua.

Salimos de Gormaz por la carretera, hacia el norte, pasando junto a la zona de bodegas, que con la fortaleza detrás, sobre la montaña, nos regala una preciosa postal.

Cruzamos con cuidado la carretera comarcal SO-160, que desde El Burgo de Osma, llega hasta la provincia de Guadalajara, y ya por camino, llegamos hasta Quintanas de Gormaz.

Quintanas de Gormaz

Lo más destacable del pueblo, son las escuelas, de principios del siglo XX, cuya fachada es uno de los mayores reclamos turísticos de la zona.

Justo enfrente, se encuentra el lavadero, y que para mi ha sido uno de los descubrimientos de esta ruta..

La cubierta interior es totalmente de madera, y está todo rodeado de ventanales, excepto por uno de sus lados. En días luminosos, las vistas desde el interior, son una preciosidad.

Pasamos por la Plaza Mayor, con la Iglesia de San Lorenzo, de estilo Barroco, y el ayuntamiento al fondo. También podemos encontrar un bar y una pequeña tienda de alimentación.

Saliendo del pueblo hacia el este, buscando el GR86, todavía podemos ver algunas bodegas.

Entre zonas de pinos resineros, sabinas y enebros, llegamos a la antigua vía del Valladolid-Ariza, abandonada desde los años 80. Aquí tenemos un tramo de aproximadamente un kilómetro, andando sobre la misma vía, hasta llegar al puente de hierro que cruza sobre el Duero, junto al barrio de La Estación de Berlanga.

Los 7 últimos kilómetros de la ruta, muy llanos, transcurren entre tramos de carretera y caminos para llegar a Berlanga por el cañón que forma el Río Escalote tras el castillo, y que es la guinda perfecta para terminar esta ruta.

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