Comarca de Almazán – tesoros del sureste

La comarca de Almazán, en la parte central de la provincia de Soria, y atravesada por el Duero, la componen 19 municipios.

Esto nos permite disfrutar de una gran diversidad cultural, paisajística y patrimonial.

En esta ruta, vamos a recorrer la zona más próxima hacia el sureste de Almazán y del Duero. Zona principalmente agrícola, con numerosas poblaciones, muy pequeñas y muy próximas entre si.

Almazán

Comenzamos nuestro recorrido desde la Plaza Mayor de Almazán, cabecera de la comarca, y que con unos 5.500 habitantes, es la mayor población de la provincia, después de la capital.

Su nombre de origen árabe significa “el fortificado”.

Se atribuye su fundación a Abderramán III allá por el 1.088 y a Alfonso I “El Batallador” su reconquista definitivamente para los cristianos en el 1.128.

Corte del reino de Castilla en varias ocasiones, la época dorada de Almazán, se inicia en el siglo XVI, bajo la fuerte influencia de la familia Hurtado de Mendoza.

Su Plaza Mayor, reformada en el 2011, forma un precioso conjunto, en el que se concentran buena parte de los encantos de esta Villa.

En ella se conservan las construcciones típicas de una plaza castellana, con sus balcones y soportales.

También podemos ver parte de la antigua muralla, el postigo de San Miguel, con unas vistas espectaculares al Duero, y la Puerta de la Villa, que da acceso a la plaza desde el norte, y sobre la que se apoya la torre del reloj.

La iglesia de San Miguel, una de las joyas del románico de la provincia y el Palacio de los Hurtado de Mendoza, donde también podemos encontrar la oficina de turismo, completan el conjunto.

Callejeando por el resto del casco histórico, que todavía conserva su fisonomía medieval, podremos recorrer su muralla y encontrar muy bien conservadas, otras dos de sus puertas de acceso, la puerta de Herreros y la puerta del Mercado, además de otros edificios de interés.

Frente a la Plaza Mayor, en la otra orilla del Duero, podemos disfrutar de un agradable paseo por el Parque de La Arboleda, la gran zona verde de Almazán, también con unas vistas muy bonitas hacia su casco histórico.

Perdices

Terminada la visita a Almazán, que también podemos hacer al finalizar la ruta, salimos de su casco urbano por un camino hacia el este con dirección a Perdices, a unos 6km de distancia.

En un bonito abrigo a media ladera de la sierra de la que recibe su nombre, este pequeño pueblo de apenas unos 15 habitantes censados, goza de unas vistas espectaculares.

Su empinada Calle Real, en torno a la cual se concentran la mayor parte de las construcciones típicas del pueblo, de piedra en su mayoría, y bien cuidadas, nos lleva hasta la iglesia de San Pedro.

Construida entre los siglos XII y XIII, es uno de los ejemplos más significativos del románico rural soriano. Destacar su espadaña, su portada, y su ábside, curioso, por su forma poligonal, en contraste con la habitual forma semicircular a la que estamos más acostumbrados.

Moñux

Pedaleamos ahora hacia el noreste otros 6km aproximadamente, por un terreno muy asequible, excepto el último kilómetro, con mayor pendiente, para llegar hasta Moñux.

Con menos de 10 habitantes, es la localidad de menor población de esta ruta, pero Moñux tuvo título de Villa, y como testigo de esa época, todavía se conserva el rollo de justicia en la Plaza Mayor.

Aquí, la visita obligada es al castillo, al que llegamos subiendo por la calle Iglesia, pasando junto a la pequeña ermita de la Virgen del Carmen, las antiguas escuelas y la iglesia de la Virgen del Pilar.

A este castillo, que participó en las luchas entre los reinos de Aragón y Castilla, se le atribuye un origen musulmán. De hecho, tiene contacto visual directo con la atalaya de la Torrejalba, a unos 7 km al norte de aquí, controlando así los accesos a Almazán desde esta zona del Duero.

Volvemos sobre nuestro camino, ahora hacia el sureste, con dirección a Soliedra, y tras cruzar el Arroyo del Vadillo, nos disponemos a atravesar la Sierra de Perdices.

Transitamos por un camino de herradura con un bonito paisaje de encinas, robles y cultivos, que ya en lo alto, en el tramo menos pisado, se convierte en un pequeño túnel por lo tupido de la vegetación.

Soliedra

Alcanzamos Soliedra por una tranquila carretera, con buen asfalto y con un último kilómetro todo de subida.

Lo primero que nos encontramos al llegar es su castillo, de origen musulmán, que nos deja claro el pasado medieval de este lugar.

A este castillo, además de los de Serón de Nágima, Moñux y Almazán entre otros, junto con las atalayas de la zona, se les atribuye una función defensiva de los accesos a Medinaceli desde esta zona al noreste.

Medinaceli, a unos 30 km de aquí el línea recta, se convirtió en la capital de la Marca Media de Al-Ándalus en el año 946.             

Frente al castillo, separada por una especie de foso, se encuentra la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, a la que se accede por un bonito arco desde la misma carretera.             

Su origen es románico, del que conserva su ábside, de buena sillería y en cuyas piedras todavía se pueden encontrar las marcas del cantero por las que identificaba los sillares que había hecho para poder cobrar su trabajo.             

Soliedra tiene apenas unos 20 habitantes censados y una altitud de 1.103 m sobre el nivel del mar, que nos permite gozar de unas vistas espectaculares, casi infinitas, hacia el oeste y el suroeste.             

Recorriendo el resto del pueblo, podemos ver sus construcciones típicas de piedra, que se adornan con diferentes figuras e inscripciones grabadas en sus dinteles y ventanas.             

Maján

Continuamos nuestro recorrido unos 8km más, todavía en ligero ascenso, por buenas pistas y caminos, para llegar hasta Maján.

Maján, con unos 1.150m de altitud sobre el nivel del mar, es el pueblo a mayor altitud de esta comarca y de nuestra ruta de hoy.

Además está justo en el límite entre las cuencas hidrográficas del Duero y del Ebro, por lo que desde aquí podemos disfrutar de unas vistas sensacionales en cualquier dirección.

En lo más alto del pueblo, en una especie de balcón mirando a la vega del Jalón, encontramos la iglesia de la Inmaculada Concepción.

Reformada en varias ocasiones, todavía conserva una bonita portada románica, de finales del siglo XII, por la que aparece en las guías y rutas del románico.

Construida en piedra de sillería, destacar de esta portada la cuidada decoración de sus tres arquivoltas y las columnas sobre las que se sujetan, y en especial, la segunda arquivolta, formada por ocho dovelas, cada una decorada con un motivo distinto.

Llevamos ya la mitad de la ruta, y a partir de ahora, el recorrido es mucho más llevadero.

Salimos de Maján hacia el sur por una buena pista con dirección a Alentisque, a unos 7,5 km. Este tramo es fácil y rápido, si queremos, y durante los primeros 4 km, pedaleamos por el cordel que separa las cuencas del Duero a nuestra derecha y del Ebro a nuestra izquierda, disfrutando del contraste entre dos paisajes bien distintos.

Alentisque

Llegamos a Alentisque entre los gigantescos molinos de los parques eólicos de esta zona, sintiéndonos minúscul@s ante semejantes aparatos.

Es también un pueblo pequeño, de unos 20 habitantes. De su casco urbano destaca la iglesia de la Asunción, de estilo gótico y con una torre que se ve desde kilómetros a la redonda.

Ya en las afueras, podemos hacer un descanso en una agradable zona recreativa, con fuente y merendero, a la sombra de unas frondosas choperas junto a la carretera que va hasta Momblona.

Desde aquí, a unos trescientos metros por la carretera hacia Momblona, están las ruinas de la Ermita de la Concepción, en la cara norte del cementerio.

Restaurada recientemente, es de origen románico y conserva algunos elementos interesantes. Los más visibles en el recorrido exterior que podemos hacer, son los canecillos que adornan el ábside.

Volvemos hasta la fuente, y cogemos el camino que sale justo enfrente hacia el oeste.

Alternamos caminos de herradura con buenas pistas, y tras unos 9 km llegamos a nuestra Alternamos caminos de herradura con buenas pistas, y tras unos 9 km llegamos a nuestra próxima parada, otra de las joyas de la provincia, la Plaza Mayor de Morón de Almazán.

Morón de Almazán

Morón de Almazán, con unos 200 habitantes es el segundo pueblo más grande de esta ruta.

Su casco urbano se extiende sobre la ladera sur del cerro del Castillo, del que hoy no queda resto alguno.

En lo alto del pueblo, formando un conjunto espectacular, su Plaza Mayor, construida entre los siglos XV y XVI, con predominio del estilo plateresco, y que es un buen reflejo de la sociedad de la época.

En la parte más alta de la plaza, la Iglesia de Nuestra Sra. De la Asunción, con nave de estilo gótico y cargada de todo tipo de adornos y detalles, su imponente torre de estilo plateresco.

Fue mandada construir por los Hurtado de Mendoza, la nobleza, cuyo palacio ocupa el siguiente escalón en esta plaza. Hoy en día, alberga el Museo Provincial del Traje Popular, con exposiciones temáticas regulares y que podemos aprovechar para visitarlo.

Frente a la esquina superior del palacio, se encuentra el rollo de justicia, acreditando el título de Villa de Morón de Almazán en la Edad Media.

Otro escalón más abajo, se localiza en edificio del Concejo, la antigua Casa Consistorial. Construido en el siglo XV, es el edificio más antiguo de este conjunto.

Ya en la parte inferior de la plaza, debajo de la fuente, el pueblo llano, en la zona más parecida a una típica plaza castellana, con sus soportales y balcones.

Emprendemos ya la última parte de nuestra ruta. Nos quedan unos 15 km hasta Almazán, por terreno prácticamente llano y por pistas en muy buen estado.

En este tramo, tenemos que cruzar por un paso a nivel con la línea de tren Madrid-Soria. Es una zona llana, recta y con buena visibilidad, y  pasan poquitos trenes al día, pero siempre hay que prestar atención.

Alcanzamos Coscurita, pedaleando entre cultivos de secano. El resto del camino es por la zona de regadío del Canal de Almazán.

Llegamos finalmente a Almazán incorporándonos a la carretera CL-116 y tras atravesar buena parte del pueblo, y subir la Cuesta de Jesús, entramos en la Plaza Mayor a lo grande por la Puerta de la Villa.

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